domingo, 20 de diciembre de 2015

Las emociones

El ser humano se diferencia del resto de seres vivos que pueblan la superficie del planeta, le caracteriza su increíble capacidad de razonamiento, comunicación y adaptación, pero esta descripción no estaría completa si no mencionase que además el hombre es un ser puramente emocional.

Abre la puerta de tus emociones


La emoción es un proceso en el que intervienen diferentes estímulos relevantes o condiciones que lo desencadena, que implica diversos niveles de procesamiento cognitivo, como los procesos valorativos, cambios fisiológicos o de activación y expresión emocional. Dicho proceso condicionará nuestra actuación o mecanismos para afrontar una situación determinada.

Esta última consideración pone de manifiesto una de las tres principales funciones de la emoción: la adaptativa. Pero además, la emoción cumple otras dos funciones, una social, dado que comunican nuestro estado de ánimo, y otra motivacional, ya que facilitan conductas motivadas.

Seis son consideradas emociones primarias por emerger en los primeros momentos de nuestra vida, y de las que derivarán muchas otras (Ekman, 1992, 2003):

MIEDO – IRA – TRISTEZA – ASCO – SORPRESA - ALEGRÍA

Existe otra serie de emociones secundarias (culpa, vergüenza, orgullo, celos...) que no derivan de éstas y que son fruto de la socialización y del desarrollo de capacidades cognitivas del sujeto. Este tipo de emociones también son llamadas sociales o autoconscientes dado que tienen que ver con la aparición de la identidad personal, la internalización de ciertas normas sociales (qué está bien y qué mal) y la capacidad de evaluar ambas.

Como padres y educadores tenemos un papel de especial relevancia en la socialización y desarrollo madurativo de los niños. Debemos atender, entender, canalizar y gestionar las emociones de los mismos adecuadamente para potenciar sus cualidades y preservar su estado óptimo de salud física y mental.

Debemos diferenciar la emoción de sentimiento. El sentimiento es la experiencia subjetiva de la emoción, es decir, la evaluación que el sujeto realiza cuando se enfrenta a una situación. Un sentimiento es la confluencia de un pensamiento y una emoción, la interpretación mental de la emoción en base a antecedentes, ámbito contextual, cultural, social…

En la actualidad ya nadie pone en duda que las emociones son condicionantes, agravantes y causa de múltiples trastornos y enfermedades. Pero, y si bien desde la medicina convencional y la psicología son abordados con tratamientos farmacológicos y terapias, se continúan tratando los efectos de las emociones y no las causas.

La controvertida afirmación de Carl G. Jung, «La enfermedad es el esfuerzo que hace la Naturaleza por sanarnos», es compartida por muchos autores (Hamer, Christian Fleche, Salomon Sellam, Enric Corbera, Marc Frechét…) quienes afirman que una gestión incorrecta de las emociones es causa principal de enfermedades.

El ser humano en el trascurso de su evolución ha olvidado conversar con su naturaleza interior. Por ello, no culpemos a nuestra biología por expresarse en un lenguaje que no recordamos. Prestemos atención a su mensaje manifiesto, la enfermedad, y pongamos los medios para evitarla o contrarrestarla.

La mayoría de las veces, las dolencias físicas vienen fundadas por la no expresión del dolor emocional. En psicología, una emoción o un sentimiento es una energía que necesita ser expresada. Cuando ésta se reprime, se imprime en nuestro inconsciente condicionando nuestras conductas y comprometiendo nuestra salud. A la emoción reprimida se la conoce como emoción oculta.
Esta emoción es la mayor causante de conflictos programantes, que condicionará nuestra conducta en situaciones análogas futuras y cuyo efecto acumulativo pondrá en riesgo nuestra salud.
Los niños observan y analizan constantemente las conductas de sus padres, su forma de hablar, prohibiciones, libertades, expresiones, placeres permitidos, placeres censurados… de las que deducen “cómo se debe vivir la vida”.

Mediante la socialización, las impresiones registradas inicialmente en el entorno familiar se amplían exponencialmente. El niño aprende qué pensamientos, sentimientos o emociones pueden ser expresados públicamente y cuáles no.

La emoción social por el contrario, es aquella que, en base a nuestras creencias, sí nos permitimos mostrar. Nuestro perro guardián le permite el paso, ya que sabe que socialmente serán, cuanto menos, admitidas (eluden el "qué dirán").

Así, la infancia es cuando las normas, pautas y creencias empiezan a fraguarse, siendo la madre el referente más próximo al niño. Por ello, dejo pendiente hacer una mención especial a la madre.

Por otro lado, el sistema y los medios de información y comunicación, utilizan nuestras emociones de forma arbitraria o conducida, haciéndonos sentir alegría, miedo, asco, ira o tristeza, con distintos fines e intereses comerciales. Pero más nocivo aún, es la difusión de vídeos e imágenes en las que se ve comprometida la dignidad, integridad y sensibilidad de las personas. Veamos algún ejemplo de videos donde algunas personas se caen o sufren, mientras que otros se ríen...



Pongámonos en la piel de quien "sufre" la caída, golpe o broma intencionada. ¿Te gustaría ser objeto de una experiencia similar? En caso de una caída fortuita, ¿qué reacción desearás ver en los demás? Tan sólo imagina el resultado de sumar un fuerte impacto emocionalal al daño o dolor físico.

Deberíamos transformar lo que nosotros consideramos "bromas", en humor verdadero: aquel en el que todos los involucrados se rían. Que alguien se asuste, se agustie o haga daño no debe ser un modelo que represente la diversión. Fomentar este tipo de aprendizajes, sobre todo en niños, puede pasarnos factura en situaciones reales en las que se precice un correcto control emocional.

Las emociones deben ser expresadas, tanto las positivas, alegría, entusiasmo, euforia (socialmente admitidas), como aquellas consideradas negativas, enfado, ira, miedo... Ambas llevadas a extremo no son admisibles, por ello trataremos de gestionarlas debidamente buscando el equilibrio.

Veamos algún ejemplo de videos más elaborados y que seguro nos hacen reír, sin que por ello ninguno de los involucrados se sienta ofendido o indignado:



Si queremos crear humor, hagámoslo de calidad, en tanto que "actores" como "espectadores" pasen un rato alegre y divertido. Cambiemos el enfoque, fomentemos el sentido común y hagamos un mundo mejor.

Las emociones se contagian, sean cual sean, ya hay muchos ejemplos... ¿Qué emoción quieres contagiar tú?

Para finalizar, recuerda:
  • Quien fomenta el miedo, siente miedo;
  • quien fomenta la ira, siente ira;
  • quien fomenta el asco, siente asco;
  • quien fomenta la tristeza, siente tristeza;
  • quien fomenta la sorpresa, siente sorpresa;
  • quien fomenta la alegría, siente alegría.

¿Qué emoción quieres fomentar?



Para más información, puedes remitirte al libro escrito por mí y que desarrolla de una forma más amplia todas mis investigaciones hechas hasta el momento:

sábado, 12 de diciembre de 2015

LIBRO «¡Atención!, niños jugando. Un cambio de sentido en la educación»

Después de muchas personas pidiéndome información acerca de las emociones, gestión emocional, entender mejor a los niños, entender el entorno familiar y educativo para ayudar mejor a nuestro futuro (los niños), tratar cada conflicto, establecer coherencia con la familia y la escuela, sobrellevar el día a día con un niño, el deporte y la competición como un elemento nocivo en nuestra sociedad, conocer las fases de la actividad física y las consecuencias de cada una... y como consecuencia de las múltiples investigaciones que llevo realizando entorno a la neurociencia (un tema poco tratado actualmente y muy necesitado), medicina cuántica... siguiendo a innumerables autores (doctores, catedráticos, científicos...) con estudios evidentes e irrefutables científicamente, decidí crear EL LIBRO

"¡Atención!, niños jugando. Un cambio de sentido en la educación"




Ya es hora de empezar a tomar un rumbo en nuestras vidas, y de entender nuestra realidad.

El libro ha sido creado para impulsar la conciencia colectiva en materia de educación. La educación está cambiando y mi deseo es acompañar ese cambio con herramientas en las que la coherencia sea el eje central.

Los niños son personas altamente capacitadas y nuestros mejores maestros. Están dotados de un potencial ilimitado que se ve seriamente mermado por nuestras dinámicas de pensamiento.

El libro está a la venta en Amazon en formato papel

Si decides adquirir el libro, cuando lo leas por favor, te animo a compartirlo, préstalo o dónalo, pues pienso que sería muy positivo que su contenido llegara a todas las personas que tratan con niños, sean profesionalmente o no.

En el libro presento aspectos y conceptos complementarios a la educación, de forma breve y concisa, desde la óptica de una nueva lente que nos ayudará a evolucionar como educadores y personas comprometidas con la educación de los niños. Entre otros, analizo y expongo:
  • Definiciones básicas con distintos registros sujetos a interpretación como aprendizaje, educación, enseñanza, sistema educativo, competición, socialización, consumismo, castigos, premios, nutrición...
  • Un método de resolución de conflictos o situaciones de violencia entre iguales, acoso escolar..., a través de una adecuada gestión emocional, que funciona al 100% (probado en un colegio con más de 400 alumnos (de 3 a 12 años).
  • El deporte como un concepto alejado de la salud; como control y manipulación social.
  • La actividad física, un gran desconocido, c´´omo entenderla mejor.
  • La madre, pilar central físico, psicológico y emocional del niño.
  • Cómo crear juegos y actividades. El juego como vía y recurso educativo.
  • Etc.

La información contenida en este libro pretente crecer, completarse y mejorar junto tus opiniones y de la comunidad “educandoeldespertar”, que tanto nos aportan y enriquecen a todos.

La coherencia

El pilar más importante en la educación de un niño es la

COHERENCIA”. 

La carencia de coherencia supone traumas y conflictos de una persona. 



Tiene que haber coherencia entre: 
  • padre-madre, 
  • maestra/o-padre y madre, 
  • profesor/a-padre y madre, 
  • televisión-padre y madre-maestro/a-profesor/a, 
  • entrenador extraescolres-padre y madre-maestro/a, profesor/a… 
  • televisión-madre-padre
  • Etc. 
 Estamos en incoherencia cuando hay una diferencia entre lo que pensamos, sentimos y hacemos. Algunos ejemplos: 
  • Aparentar lo que no somos. 
  • Hacer algo que no queremos hacer, pero “tenemos” que hacer (acción contrariada).
  • Querer hacer algo que "socialmente" está mal visto o que no nos dejan hacer (deseo contrariado).
  • Decir algo que realmente no sentimos. 
  • No expresar nuestro verdadero sentir interior... 
Desde el respeto a la libertad individual y hacia los demás, todo tiene cabida. 

Es de vital importancia que los padres sientan, muestren y fomenten la coherencia. El punto de partida está en el hogar. 

Padre y madre han de aprender a conciliar diferencias desde el respeto mutuo, sin que experiencias pasadas, conocimiento y prejuicios interfieran en la disposición de escuchar el punto de vista del otro. 

Es de vital importancia que los padres sientan, muestren y fomenten la coherencia. El punto de partida está en el hogar. 

Padre y madre han de aprender a conciliar diferencias desde el respeto mutuo, sin que experiencias pasadas. El conocimiento y los prejuicios no deberían de interferir en la disposición de escuchar el punto de vista del otro

El juicio NUNCA es una opción, en caso de conflicto nos falta información que aún no conocemos (ejemplo del choque con una persona en la calle, que luego era ciega), nos faltan datos que deberíamos tener siempre en cuenta. En caso de desacuerdo siempre es mejor llegar a lo que en ajedrez se denomina «tablas». 

Los desacuerdos entre las parejas deberían desarrollarse sin que el niño esté delante, pues estamos escenificando una escena llena de juicios y prejuicios, con situaciones de mucha inestabilidad emocional no controlada, que el niño aprenderá por aprendizaje vicario y no sabrá gestionarlo de forma adecuada en su futuro. 

Situaciones y personas que presentan incoherencia educativa: 
  • Familiares (abuelos, tíos…) 
  • Monitores 
  • Medios de información y comunicación 
  • Películas 
  • Videojuegos y juegos 
  • Juguetes 
  • Internet 
  • Chats (de cualquier tipo y medio) 
  • ...

La incoherencia la trata la ciencia a través de la disonancia cognitiva (Leon Festinger): Cuando dos de nuestras ideas entran en conflicto, o nuestros actos no son coherentes con nuestras palabras, generando una situación de angustia. 

Psico Vlog explica muy bien el término de disonancia cognitiva:


Esta disonancia o incoherencia genera emociones en “nuestra mochila”, y hace que presentemos inestabilidad emocional, provocándonos a la larga desajustes en nuestra forma de pensar, sentir y actuar (política, conocimientos a todos los niveles, ámbito sociocultural, religión, sociedad, economía, educación…). 

Estamos obligando a niños a pedir perdón por algo que no están de acuerdo, pues cuando pegan o cuando insultan es por un motivo que aún desconocemos y que tenemos que averiguar. 

Todos tenemos un motivo para actuar y hacer las cosas, aunque las formas no sean las más correctas, pero aún no han aprendido a gestionar las emociones (que tienen que ser expresadas). 

Hacer algo de lo que no queremos hacer lo llamaremos incoherencia, algo a tener siempre en cuenta en la educación… 

El mundo del niño está cambiando constantemente, estímulos nuevos, situaciones sociales entre iguales, conceptos nuevos… 

La mente, y sobre todo el subconsciente, del ser humano no está diseñada para buscar “la verdad”, está diseñada para proteger la vida, el resto es secundario (¿de qué serviría recolectar un alimento si nos caza un león?). 

Los niños nacen "buenos", son "buenos", no hay un niño que haya nacido con agresividad o con odio, sus emociones se van formando desde antes de la concepción (en función de las emociones de la madre que tiene instaurada en sus células…).  Hay miles de ejemplos de niños bondadosos, cariñosos, con ternura... quienes no actúan así es por sus circunstancias contextuales, su entorno familiar, lo que perciben por sus sentidos... en definitiva de lo que aprenden y de emociones mal gestionadas (más del 95% son incoherencias que generan rabia, frustración, miedo, tristeza...). Veamos un ejemplo de cómo muchas veces es la sociedad la que "obliga" a los niños a ciertas costumbres un tanto incoherentes:

Aquí vemos un ejemplo de disonancia cognitiva o incoherencia que tenemos en nuestra sociedad y que genera agresividad y violencia en nuestros niños, pues golpear "algo" para obtener un premio o beneficio (caramelos) ya no tiene mucho sentido. Veamos más ejemplos de incoherencias:
  • Golpear a un muñeco-piñata para obtener caramelos (ver vídeo).
  • Dar un azote en las nalgas o glúteos a un bebé nada más nacer (la madre lo tiene que ver como una acción "normal").
  • Tirar de las orejas a un cumpleañero/a. 
  • Cuando un niño se porta mal darle una nalgada o azote (el niño no lo entiende, sólo ve la rabia del adulto expresada en forma de dolor físico). 
  • Caerse intentando practicar algo y que otro se ría (típicos vídeos youtube llamadis "graciosos").
  • Costumbres tradicionales y culturales (tirar a una cabra desde un campanario; entrenar a un toro en base a la rabia, miedo, para leugo torearlo y después matarlo; lanzar tomates a diestro y siniestro a cualquier persona; etc.).
  • Etc.
 
¿Se te ocurren más ejemplos de incoherencia que genere agresividad en nuestra sociedad en los niños y niñas? Seguro que sí, porque nuestra sociedad está cargada de incoherencias

El mejor regalo que le podemos dar a nuestros hijos no se compra, no tiene marca ni envase, y puede tener el tamaño que queramos... transforma, une y se multiplica... regalémosle cariño, pues el cariño que les demos, ellos se lo devuelven multiplicado al mundo:







La enseñanza

La enseñanza pierde su finalidad si su destinatario no desea ser enseñado, como ya vimos con el aprendizaje. En éste, entramos los “educadores” en juego.

Como padres, somos el primer educador del niño. Tenemos que aceptar que nosotros no somos los dueños de nuestros hijos, fuimos el canal a través del cual ellos vinieron a este mundo, pero implícita en esta acción estaba la responsabilidad, entre otras muchas, de educarle y salvaguardarle. Además encontramos que los niños tienen derechos y obligaciones según el Código Civil español (arts. 154 y 155 respectivamente). 
El conocimiento, los valores y las dinámicas de interacción con él establecerán las bases sobre las que él construirá su personalidad y la imagen del mundo del que forma parte. Mundo, en el que de adulto tendrá que desenvolverse por sí mismo. 

Los niños aprenden de su entorno inmediato y lo que perciben a través de sus sentidos (principalmente vista, oído y tacto), por eso todo aquello que rodee al niño, sea persona, objeto o medio, va a determinar sus intereses y motivaciones (televisión, redes sociales, debates, opiniones, disputas, encuentros familiares, actividades extraescolares, expresiones artísticas…), ejerciendo una influencia en él, que mal enfocadas traerán a la postre consecuencias desafortunadas. Por eso, permitir que un programa de televisión, una película, un videojuego, determinadas descargas de internet… formen parte de la educación de nuestro hijo, es muy arriesgado, si no analizamos previamente los estímulos o mensajes que aportan. A veces, disfrazamos esta negligencia con la justificación de querer ver felices a nuestros hijos, o minimizando su influencia al clasificarlo de entretenimiento, pero esto puede resultar un elemento de alto riesgo que incluso afecte a su desarrollo físico (sistema nervioso, sistema neurovegetativo, sistema cardíaco, sistema inmunológico, aparato digestivo, respiratorio…), psicológico (interpretación perceptiva errónea, formalización de esquemas conceptuales equivocados, perpetuación de estereotipos y prejuicios, justificación de la violencia como forma de resolver conflictos…) y emocional (desajustes en las expresiones emocionales de ira, rabia, miedo, tristeza, sorpresa, asco o alegría). 

Es muy importante que, como padre, se entienda que lo que se “espera” de él va a condicionar su niñez, adolescencia, e incluso, su consolidación como adulto joven. Por tanto, debemos mantener bien diferenciadas nuestras expectativas, de las que tímidamente empezará a tener él. Los niños precisan orientación y dirección en un mundo que aún desconocen, por eso las normas son necesarias para ayudarles a entender principalmente el entorno social y familiar. Pero la norma que rige a todas es el amor. Un niño que se siente amado, es un niño seguro y emocionalmente equilibrado. Se siente aceptado, miembro del clan. 

Diferenciemos educación de enseñanza. Educación es todo lo que compete al niño de forma bidireccional, es decir, adulto y niño participan activamente en el aprendizaje de éste último, y conlleva necesariamente aprendizaje; mientras que la enseñanza es todo cuanto trasmitimos al niño de forma unidireccional, o lo que es lo mismo: el niño es objeto pasivo, y puede o no conllevar aprendizaje, o bien, en menor o mayor grado. 

Los niños no son ni malos ni buenos, simplemente son… 

Aprendamos de los niños a no tener juicio, pues el juicio lo incluye la sociedad adulta, los padres, la TV, las películas o dibujos animados… y siempre va en contra nuestra. 

Veamos un ejemplo de la mente de un niño, libre de juicio: 

«Desde los ojos de un niño»


Para terminar, quiero compartir la explicación que el maestro zen Thich Nhat Hanh (nominado para el Premio Nobel de la Paz, escritor de más de cien libros, poeta…) hizo sobre el ego y que ya publiqué en otra entra del Blog (http://educandoeldespertar.blogspot.com.es/2015/10/el-verdadero-sentido-de-la-socializacion.html). Es muy importante que lo tengas en cuenta, porque el sentido común, el cariño y la convivencia respetuosa son la unica forma de solucionar conflictos, aunque a veces duelan.


La violencia y las guerras ya nos han demostrado una y otra vez a lo largo de los miles y miles de años que lleva la raza humana en La Tierra que no solucionan nada, de hecho seguimos con miedo, violencia y países en guerra...,

...despertemos.



El aprendizaje

Al hablar de aprendizaje, también encontraremos innumerables marcos teóricos, cuyos autores desarrollaron sus hipótesis a lo largo de diferentes periodos históricos y contextos socioculturales. Por tanto, me ceñiré  al significado del término en sí.



Aprendizaje según Wikipedia es: “el proceso a través del cual se adquieren o modifican habilidades, destrezas, conocimientos, conductas o valores como resultado del estudio, la experiencia, la instrucción, el razonamiento y la observación”.

En el caso de los juegos, el aprendizaje se adquiere por la experiencia, la observación, el razonamiento y la instrucción, pero es el niño quien lo adquiere; nosotros debemos limitarnos a dirigirle y acompañarle. Para que el aprendizaje se produzca, se deben dar simultáneamente dos procesos cognitivos básicos: atención y motivación.

El niño tiene que querer/desear el aprendizaje, de ahí la importancia de la motivación, descrita como la energía que pone los engranajes del aprendizaje en marcha, y que hará que el niño mantenga la atención para procesar la información y no pierda detalle de lo que se le muestra.

Por mucha que sea nuestra motivación y empeño en la enseñanza, si el niño no tiene interés o presta atención, la enseñanza se hace muy cuesta arriba. Un ejemplo comparable e ilustrativo sería, tratar de hacer comer a alguien que no tiene hambre. El niño terminará finalmente comiendo porque le obligamos, mas le resultará indigesto y, a largo o medio plazo, rechazará ese alimento y a quien se lo impuso.

El aprendizaje sólo atañe a quien aprende
nunca a quien enseña,
por eso el educador tiene que convencer, nunca obligar.




La educación


Desde un centro educativo, conocemos muy bien el término educación, pues estamos trabajando por y para ella, cuando la educación por Ley, tiene que venir desde casa… ¿Por qué no la vemos diariamente en nuestras aulas? ¿Por qué tenemos conflictos todos los días? ¿Por qué no respetan y se respetan más los niños? Hay muchas preguntas y más que nos hacemos muchos días, pero la realidad nos deja muy claras dichas respuestas…



Cada familia tiene una forma de ser, una forma de pensar, una forma de educar… y si a eso le sumamos que en todas las familias hay conflictos (en TODAS, en la mía la primera), situaciones adversas que sobrellevar, historias y situaciones difíciles… dicha colaboración a veces se vuelve un tanto complicada. Todo esto sin tener en cuenta a niños y niñas con dificultades específicas, discapacidades concretas…

Veamos de forma rápida el término educación para unificar criterios (aunque ya lo conozcamos).
El término educación tiene un doble origen etimológico. Por un lado encontramos educare, vinculado a los significados “criar” y “alimentar”, y que normalmente se identifica con las tendencias educativas o acciones que de manera externa se llevan a cabo para formar, criar, instruir o guiar al individuo. Se refiere por tanto a las relaciones que establece el individuo con el ambiente.

Por otro lado, el verbo latino educere, significa “conducir fuera de”, “extraer de dentro hacia fuera”. Desde esta postura, la educación se entiende como el desarrollo de las potencialidades del sujeto basado en la capacidad que tiene en sí mismo para desarrollarse; más que la reproducción social, este enfoque plantea la configuración de un sujeto individual y único. 

 Estas dos vertientes nos ofrecen visiones contrapuestas, y según qué tendencia se decida seguir así estarás en coherencia o no con el sistema educativo imperante. Nuestro sistema educativo sigue la primera tendencia (“criar”), aunque hay mucha diferencia de opiniones en materia educativa y escolar hoy en día (distintos modelos educativos y escuelas, formas de pensar, autores, profesores, padres…), pero esta cuestión es argumento de otro debate distinto.

Para no evitar malentendidos, voy a basar el desarrollo de este apartado en la primera definición: criar, instruir y guiar al individuo; ya que pretendemos conducir un grupo de niños mediante juegos  guiados, ya que es la dinámica que, como conductores de la educación de los niños, utilizamos. Sin embargo, no olvidaré la segunda definición, porque la nueva Ley de educación LOMCE, en España, tiende a potenciar las capacidades individuales. 

Como educadores, es imprescindible y necesario trabajar en coordinada sincronía con los padres (también son educadores, son o deberían de ser los principales educadores), porque sin su ayuda o sin este trabajo de equipo, la brújula interior del niño pierde el rumbo lógico. La implicación de los padres no sólo se hace necesaria, sino que es de vital importancia. En este caso, y a modo de ejemplo, si un niño realiza juegos en la escuela con un enfoque desde el control emocional, y por las tardes, realiza entrenamientos deportivos con en un foque puramente competitivo y sin gestión de emociones, estamos incurriendo en incoherencia, produciendo desajustes en su educación y conflictos añadidos que se sumarán a su desarrollo de forma acumulativa.



Un cambio de paradigma

Un paradigma se consolida como tal, cuando las creencias que lo han conformado no son cuestionadas. Ciencia, economía, religión, política representan modelos de paradigmas ampliamente debatidos pero diligentemente aceptados.

Cualquier cambio debe partir de uno mismo, de igual manera que un viaje de mil kilómetros comienza con el primer paso.



Todos los grandes cambios se producen de abajo arriba, nunca al revés. No podemos esperar a que el Gobierno o los políticos arreglen cosas, o que surjan leyes que nos hagan mejorar nuestro día a día, el cambio sólo es responsabilidad de cada uno, si quieres un cambio, si quieres una mejoría, debes cambiar tú.

Para ello si tú cambias, harás caer la primera ficha del dominó de la vida que transformará tu entorno y nuestro mundo. No digas qué pueden hacer los demás para mejorar, sino qué puedes hacer tú para hacerlo posible.

Debemos estar en coherencia entre lo que piensas, sientes, dices o haces.

Debemos diferenciar entre la “cara social” y la “cara oculta” de cada emoción, y por tanto, sentimiento. Entendiendo por sentimiento el resultado de procesar intelectualmente una emoción o asociarla a un pensamiento. Estamos acostumbrados a mostrar nuestra cara social ante los demás, y luego en la intimidad de nuestra casa liberamos nuestro verdadero sentir.

Hemos concedido una importancia excesiva a la apariencia social en nuestras vidas. El temor a ser juzgados, evaluados y por tanto socialmente discriminados, sumada a los intereses comerciales que impulsan la competitividad y la exclusividad, amenazan nuestro sentido primario de filiación o pertenencia a un clan.

Dejemos de medirnos, renunciemos a compararnos, pero sobre todo, desterremos el juicio hacia los demás.

Cuando un niño nace, sus expectativas son ilimitadas, el techo a las mismas le viene impuesto por factores externos a él como los castigos, el miedo infundado, creencias limitantes… En definitiva, dependiendo de su contexto sociocultural, creencias de los padres, familia, tiene unas condiciones u otras.

Se hace necesario, por tanto, que seamos parte activa en la educación de los niños (junto a sus padres), y no nos conformemos con un resultado mediocre, sino extraordinario.

Recuerda: piensa, siente y actúa en coherencia. Sin juicios.

Una semilla contiene el potencial del árbol que está destinado a ser. Este destino está en manos de aquel que la plante y contemple las condiciones adecuadas para su germinación. Como educador toma esta analogía, y ayuda a desarrollar todo el potencial de nuestros niños. Ellos son los hombres y mujeres del mañana.

¿Puede haber mejor legado al mundo?



sábado, 17 de octubre de 2015

El deporte ya no es sano ni desarrolla valores

La idea de que el deporte es sano o desarrolla valores ya ha dejado de tener validez en nuestra actualidad hace algún tiempo, y si hablamos de niños peor aún.

Cada vez más autores y profesionales de la educación y del deporte están llegando a la misma conclusión; como el catedrático de Ciencias de la Educación de Oviedo, José Antonio Cecchini, en su artículo "La creencia de que hacer deporte desarrolla valores no es ya sostenible".


El término deporte implica rendimiento y competición, por lo que conlleva a un desajuste emocional, psicológico y físico (todo lo contrario a la salud), que se debería gestionar de forma adecuada. Y si el deporte está enfocado a la edad infantil (hasta la pubertad), estos desajustes son más sensibles, pues están creciendo y desarrollándose en todos los ámbitos (físicos, madurativos, psicológicos, emocionales...).

No podemos dejar en manos de cualquier persona que desarrolle un deporte, pues cada deporte tiene sus demandas y sus necesidades específicas que tratar y compensar.

En el caso de los niños es muy "arriesgado" que se muevan en el ámbito competitivo y de rendimiento, pues hay muchos desajustes en sus conexiones neuro-psicológicas y endocrinas, por no hablar de todos los aparatos y sistemas corporales, ya que las emociones manejan la vida diaria y deben de gestionarse de forma adecuada.

Los niños deberían jugar, sólo jugar. Pueden desarrollar cualquier "juego deportivo". Un juego implica diversión y aprendizaje, y nada más; es la mejor forma de crecer, sin rendimiento, sin mejores ni peores, sin ganadores ni perdedores, sólo aprendizaje y sentimientos de alegría, sensaciones agradables, resolución de conflictos de forma pacífica... Aprender no es una obligación, es un derecho que debería conllevar un acompañamiento lógico al respecto.

En resumen,  
no confundamos los términos
"deporte", "juego", "actividad física" y "ejercicio",
son muy diferentes, con diferentes objetivos.


Por favor, empecemos a usar el sentido común...

Con mis mejores deseos de salud y felicidad.

miércoles, 14 de octubre de 2015

El verdadero sentido de la socialización

Cada persona tenemos un concepto un poco diferente del concepto de socialización y del ego.

Desde aquí aporto un concepto de ego y de socialización unificado y muy extendido en algunas culturas orientales desde hace miles de años.

Al final todos somos uno, y lo que hacemos hacia otra persona, de una forma u otra, me afectará a mí también.



Es por ello que quiero compartir una explicación que el maestro zen Thich Nhat Hanh (nominado para el Premio Nobel de la Paz, escritor de más de cien libros, poeta…) hizo sobre el ego y que seguro que vas a entender el verdadero sentido de la socialización:

«Mi mano derecha ha escrito muchos poemas que yo compongo, y mi mano izquierda no ha escrito ningún poema. Pero mi mano derecha no piensa: "Mano izquierda, tú no sirves para nada". Mi mano derecha no tiene ningún complejo de superioridad y por eso es muy feliz. Y mi mano izquierda no tiene ningún complejo, incluyendo el de inferioridad. Por lo tanto, en mis manos existe un tipo de sabiduría conocida como la sabiduría de la no-discriminación.
Un día recuerdo que estaba clavando un clavo y mi mano derecha no estaba muy firme, y en lugar de darle al clavo me golpeé en un dedo (de la mano izquierda). Dejé el martillo para que mi mano derecha cuidara de mi mano izquierda de forma muy tierna. Como cuidándose a sí misma. Y ella no dijo: "Mano izquierda, sabes que he cuidado de ti, debes recordarlo y devolverme ese favor en el futuro". ¡No existe ese tipo de pensamiento! Y mi mano izquierda no dijo: "Mano derecha, me has hecho mucho daño, ¡dame ese martillo! ¡Quiero justicia!" Porque ambas manos saben que están unidas y que son iguales».




Aunque la mejor explicación la tenéis por el propio Maestro:



Con mis mejores deseos de salud y felicidad...

domingo, 27 de septiembre de 2015

La educación ya está cambiando




El propio sistema educativo ya nos está dando a entender muchos aspectos que debemos de ver para mejorar el aprendizaje de nuestros niños...

Las Leyes siempre son interpretables, es bueno aprender a interpretarlas de la única forma que debemos hacerlo, con el único objetivo de encontrar felicidad y aprendizaje en nuestros niños, pues los niños nos necesitan como educadores, como acompañantes, y es el momento de evolucionar con ellos.

Los profesores debemos cambiar lo antes posible dos conceptos básicos, entre otros, según la nueva ley educativa LOMCE:
  1. Debemos ser acompañantes, más que dirigentes (estilo tradicional, mando directo...), tratando a cada uno de forma específica, no sólo como un grupo. Cada niño es diferente, cada niño tiene una necesidad.
  2. Debemos programar en base a las Competencias Clave, y no por áreas, por eso nos aconseja programar por Proyectos. Los centros educativos deben de ir pensando en cambiar su enfoque en cuanto a las programaciones, y es el director quien tiene que hacer cumplir las leyes (Art. 132.d.), así como la inspección.
Otro aspecto importante que no debemos olvidar es el trabajo de las emociones. A este respecto debemos tener sumo cuidado, porque las emociones son la base de casi todo.

Dejo el siguiente enlace como referencia y que amplian el enfoque del preámbulo de la LOMCE, para evitar interpretaciones arbitrarias:


Es una Orden que ayuda a entender mejor la LOMCE, las competencias, la metodología docente... no tiene desperdicio, pero debemos enforcarla de forma adecuada.
 
En breve este Blog se convertirá en un intercambio de opiniones de mejora del libro que estoy a punto de publicar:
«¡Atención! Niños jugando. 
Un cambio de sentido en la educación»

Conecta la imaginación, equilibra tus emociones, y serás
capaz de cambiar el mundo, reciclando la educación con
la fuerza de un dragón creativo, la sutileza de la música y
la magia cobrará vida en tus manos.


Trataré muchos términos que hoy en día seguimos interpretando de forma arbitraria y que es necesario unificar, debemos implicarnos en mejorar nuestra realidad, somos educadores activos, no pasivos:
  • Educación, 
  • enseñanza, 
  • emociones, 
  • conclictos, 
  • miedo, 
  • tiempo, 
  • deporte, 
  • juego, 
  • actividad física, 
  • competición, 
  • consumismo, 
  • socialización, 
  • castigos y premios, 
  • nutrición, 
  • educación física, 
  • sistema educativo
  • ...

Con mis mejores deseos de salud y felicidad...

martes, 15 de septiembre de 2015

En cada niño nace la humanidad...

A veces, la sociedad se toma la educación muy a la ligera, como un elemento más. La educación no es un elemento más... es el elemento principal, porque:

«En cada niño nace la humanidad» (Jacinto Benavente)

Ya es hora de empezar a unir criterios lógicos y con sentido común, pues está en la mano de todos y todas.

Invito a todos quienes forméis parte de la educación de un niño, a participar para hacer un mundo mejor...

viernes, 21 de agosto de 2015

Renovación del Blog

Estimados lectores y seguidores.


Educandoeldespertar  recomienza con nuevos contenidos y una imagen renovada.


En primer lugar agradecer a todos los que me habéis seguido hasta ahora, gracias por vuestros comentarios y apoyos, pues han sido motivantes y alagadores en su gran mayoría.


Siempre he tenido en cuenta vuestros comentarios, pero he tenido que renovar la Web, pues ahora voy a enfocar de una manera mucho más holística la educación en general y sin intención de herir a nadie, por lo que si alguien se ve ofendido, le agradecería que me lo comunicara para poderme explicar mejor o, en su caso, disculparme.


Voy a pretender enfocar el sistema educativo y, en general, la educación desde un punto de vista positivo, orientando y conduciendo hacia la nueva educación que está surgiendo, hacia las nuevas generaciones que tenemos como hijos y como alumnos, pues no nos debemos olvidar, que


nuestro propio futuro es
nuestro presente como educadores hoy


ya sea como padres, madres, maestros, maestras, profesores, profesoras, monitores, monitoras, abuelos, abuelas... y en definitiva toda aquella persona que pase al cuidado o que pase un mínimo de tiempo con un niño.


Quien quiera ponerse en contacto conmigo lo puede hacer a través del formulario o del correo que dejo en la página de Contacto.


Nos vemos por aquí, como un punto de encuentro de compartir y mejorar entre todos.


Hasta pronto amigos.